Archive for the ‘Enredada’ Category
Un Toque de canela
Te lo digo en un toque
y ahi queda
Espolvoreado en unas líneas,
una fugaz esencia.
La más entera Espiritualidad,
la más humana y verdadera,
así de sencilla y accesible,
sin teologías ni teoremas
está
en una respuesta rápida,
en un segundo de vida
que te distraiga apenas:
“ dime cómo de amigo eres…
y te diré cuánto de espiritual llevas”
Y en el último límite de ese amor,
a veces gastado y aún rebosante,
pocas veces a plena luz
y más a oscuras que a tientas;
el último gesto,
la última y perfecta sinonimia,
el igual con perfecta equivalencia,
es
aquel que se olvida de tanto,
aquella que se salta las cuentas
y poco a poco o de un salto,
merma feliz,
y da la vida de tal manera
que hace crecer bellísimo al amigo,
o la amiga
todo él y toda ella,
crece
en toda su belleza
Y lo va haciendo como puede,
a tiempo o a destiempo
de arriba a abajo,
de pies a cabeza
o saliéndose del marco,
de los márgenes,
de lo establecido, de lo preparado,
de donde sea…
¡por que el amor ya le ha podido sin límites
y del todo le puede y ahora sueña
y en ese amor de amigos,
se pierde, se busca y se encuentra!
Esa Amistad es lo Espiritual.
Sin explicarlo tanto y así sencillo,
te lo digo, nos lo han dicho tantos y tantas veces
Pueblos enteros, a ras de Tierra
…que el Mundo entero, sabe así, huele así,
si, de un toque rápido, amas…
si por amor, desde dentro, sonríes
arriesgas, te entregas…
El péndulo o La Historia de Amar en Libertad

La vida nunca es lo que parece, hay que ir más allá, traspasarla, interiorizarla, sacarla el jugo y la luz con la que se acerca. Con una lectura no es suficiente: la del tú sin nada que ver con mi yo.
No hay nada que sea neutro al yo. Todo es relativo a nosotros si nos adentramos a descubrirnos y no huimos del reflejo que aparezca ante el espejo.
Se trata de un juego de pistas, de adivinanzas, jeroglifícos a descrifar complicados y escurridizos, y por supuesto, sin soluciones al dorso. El camino que recorre el amor es el mismo por el que deambula la espiritualidad y el gps es totalmente distinto de unos a otros, no sirven fórmulas únicas.
Nuestra tendencia es siempre a justificarnos, a buscar lo afín y perder el aporte tan valioso a nuestra vida del distinto, del contrario, del muy distante a nuestro caracter, sentir, pensar. Buscamos el mimetismo en casi todo olvidando que los avances se dan por contrapuntos, el equilibrio de contrarios y al contrario, lo muy igual nos deja como estábamos, seguros de todo y confirmándonos de nuevo.
La espiritualidad hondamente vivida amplifica esa capacidad de ensancharse y retoca permanente lo extremos que pueden ir surgiendo en los vaivenes. Del todo a nada. Del solo yo al siempre ellos. La libertad no es algo estático, es un movimiento pendular y siempre a mayor amplitud de ángulo en su siguiente trayectoria de lado a lado o formando círculo y unidad.
Estamos en permanente desequilibrio pero, ampliando conciencia sobre el proceso de crecimiento personal, siempre estamos también reequilibrándonos cada vez con más recorrido y perspectiva; de tal forma que pasamos de nuevo por los mismos puntos y nos parece que no ha habido avance, cuando en realidad, si conscientemente nos hemos propuesto avanzar en amor y libertad, es la altura que vamos alcanzando en cada nueva subida y bajada la que nos indica en qué punto estamos en esa evolución.
El reto está en creer en una misma contraviento y marea amigo o desconocida pero el vértigo se encuentra en conjugarlo en su justa medida con el aprendizaje mutuo, la no indiferencia, el no endurecerse ni saborear el amargor.
La Espiritualidad o la Historia de Amar en Libertad sólo tiene un final posible: la solución está sólo en ti, al alcance sólo de dos únicas manos.
Desprogramarse de las cosas

La interioridad o vivir desde una misma empieza por las cosas, por las muchas cosas “pegadas” y añadidas que hacen casi ya piel con nosotros.
En la abundancia de cosas la espiritualidad muere, es un ambiente demasiado cargado para que se mantenga este ecosistema tan necesario de lo natural, lo limpio, lo claro, lo ligero…
Vaciarse es imprescindible para llenarse, como el impulso es anterior a saltar y más aún en el vacío, que llegará tarde o temprano. El vacío es como una limpieza de la casa, a fondo; y diría que empieza por ahí y sigue después por dentro y también a fondo.
Pero esta sociedad reclama tiempo, un tiempo que cuanto más se deposita, menos rinde y menos se tiene entre manos el ritmo de nuestra propia vida; más bien, lo tienen otros por nosotros. ¿Por qué?. Todo esto está muy unido a que nuestras necesidades son negocio y para ello será necesario inutilizarnos más y más con cosas y más cosas. Pero vamos despacio, como van las cosas cuando se mueven por el silencio y ese el es primer camino…
En soledad (y es ese el segundo camino) ¿ somos capaces de visualizar todas las cosas que tenemos?. Ha llegado a un punto que ni nos acordamos ni las utilizamos ni las hacemos correr (tercer camino).
Hay muchas cosas iguales que sirven para lo mismo, otras cosas diferentes que dan el mismo resultado, cosas que ya no necesitas por que ya dieron su uso para el que te sirvieron, cosas que necesitas pero que puedes reducir su necesidad en ti por que no son tan importantes y cosas que necesitas pero no tanto como otros puedan necesitar… Es cuestión de pensar en ti y lo tuyo y decidir, pero sin saber, estás decidiendo mucho más.
En el fondo vas descubriendo más cosas: cosas que te significan, cosas que te ayudan, cosas que te centran, cosas que te acompañan hoy y te equilibran…cosas bellas y necesarias, algunas, pocas.
Y cuantas más cosas, más necesidad de cuidarlas con más cosas y más tiempo; cuantas más cosas, menos puedes calibrar tu peso al vacío y dejas arrinconada la báscula de tus verdaderas dimensiones; cuantas más cosas más difícl es la luz y el orden de lo que te sucede; cuantas más cosas más peligro, más angustia, y más pediente de su cuidado; cuantas más cosas menos autónomo, peor movilidad y aún más necesidad de cosas.
Nos hemos acostumbrado a una balanza tan pesada en el tener que hemos dejado a gran parte de este mundo aplastado y sin voz para reclamar lo que simplemente es Justicia. Un paso más, ese, el gran salto en el vacío.
De ahí que la Espiritualidad es radicalmente generosa, conscientemente distributiva y genialmente amplia y sorprendente, por que así como otros sucedaneos de felicidad, ésta, que va ocurriendo en tu vida, nunca te deja sin lo necesario y se multiplica, siempre responde con lo importante incluso sin tú saberlo, y todo tú aumentas, te haces grande en dignidad, en experiencia, en conocimiento y sensibilidad sin buscarlo, sin pretenderlo, sólo por amor. Son cuentas que no cuadran, que se comprueban con el corazón y que requieren esfuerzo pero no forzarse, tomar decisiones pero no imitar caminos de otros, salir de la indiferencia pero no imponer modelos sobre las cosas; lo fundamental es no justificarse para seguir igual: razones miles, excusas de todo tipo muy razonadas y razonables y un abanico amplio de argumentos casi convincentes… hay de sobra.
Asi ya todas las cosas están encima de la mesa. Tu libertad interior tendrá que ir decidiendo, aligerando carga o cargar con más. Y cuanto más hablen de ti y menos de lo que quieres aparentar… más serán tuyas, de todos y para todos.
La Espiritualidad te va descubriendo que las cosas están ahí circunstancialmente contigo, que son de tu uso pero no te pertenecen, que están ahí para el uso y disfrute de quien más las necesite y tú te conviertes en un conseguidor de cosas, un simple puente, en una loca, despegada, desprogramada y despejada amante de la vida.
Luego la Natura será otra cosa, tu ser cosa aparte… pero ya son demasiadas cosas para hablar de todas ellas a la vez.
Espiritualidad de la vida

La Espiritualidad sin vida no existe. ¿Cómo puede hablarse de Espiritualidad descarnándose de la propia vida?. Sé que lo intentamos muchas veces tantas como nos seguimos engañando, teorizando, compitiendo, ganándonos sin querernos perder. Es por que es vida y vida de categoría por lo que es espiritual y es por que es espiritualidad humanísima por que es vida y vida extraordinaria. Muchos hombres y muchas mujeres así lo conocieron y lo experimentaron y así lo han dejado susurrado en la historia grande o anónima, da igual, igual de extraordinarios y extraordinarias.
A mi me bautizaron en casa, con agua de la fuente, agua corriente, en el grifo de la cocina, con las historia de todos y todas conmigo y la presencia de quien no hubiese podido estar sino hubiese sido como fue, así de sencillo. Ahí radica el impulso más extraordinario de la espiritualidad de mi vida:
“Toda persona, todo lugar es sagrado”
Es posibilidad, lugar, vida digna sea como sea y viva lo que viva. Las fisuras y los escándalos vienen cuando el agua para ser agua debe servirse en bandeja de plata, llenar las pilas de lugares sagrados y certificar que han sido unos y no otros los propietarios de esta experiencia. La experiencia espiritual es libre y demasiado común para obviarla en lo que nos une. Se concreta desde la vida y es un marco sabio por el que transcurre en su diversidad, contradicciones y paradojas. Pero, por incompresible que parezca, sólo encuentra su sentido si gira hacia lo más vulnerable y trastoca todos nuestros planes. Ahí comienza el camino, desde la vida conmocionada, el por qué del agua, las bandejas, los ritos y las palabras. Un por qué y para qué saldrá y saltará a alta mar, en breve, mar adentro…
El interior, el verdadero, no se queda a las puertas, amarrado a seguridades o perfecciones sin superar las pruebas de algodón de solidaridad y compasión hasta el rincón, pueblo y existencia más pequeña y desconocida. Aquí los límites, las fronteras, dan igual; sentir la humanidad se ensancha más allá de la razón y lo concreto. Son caminos del corazón y acción, del ser y estar, del dejarse y comprometerse día a día; Espiritualidad es vida vivida con mayúsculas desde lo que acontece y se asoma aparentemente insignificante en cada paso de nuestra vida, en el poco a poco.
Es antetodo y primeramente, en su primer movimiento, Fluir. Sumarse al flujo rojo de vida sin posibilidad de aguarse ni seguir la dirección de la corriente; somos algo más.
Rescatar esta memoria olvidada es el primer paso, la vida anterior a nuestro nacimiento; con nosotras ya viene una historia colectiva. Volver a esa consciencia de que estamos recogiendo frutos que otros sembraron, beneficiándonos de esfuerzos que otras sudaron y recorriendo caminos que otros trillaron, en la “tierra” que acabamos de heredar, es tarea para vivirse de paso y a cuerpo entero.
Habrá más que mirar de luces y sombras de las que nos hacemos ya únicos responsables. Saldrá al paso nuestra identidad que se completa con nombres de nombres de otros nombres que nos han creado como somos, lo que somos. … raíces de nuestra vida…Y las del mundo: luchas que no luché, avances que no impulsé, pasos que no me atreví; violencia que no generé, historias que no estaba para concluir, destrozos de la vida que no provoqué y nací teniéndolo todo, a la espera y pendiente de hacerlo ya mío y colaborar en algo más, unido a mi para siempre.
La vida abriéndose es Espiritualidad “hasta el confín del mar, hasta lo profundo de la tierra, es infinita la cuenta”. Encarnada en la vida desde el principio sabemos cómo comienza, por caminos muy distintos y valiosos, por únicos e irrepetibles, pero sin saber nunca cúal va a ser, sorprendentemente, siempre, su último y panorámico final de una simple e increible gota de agua corriente.
45.000 figuritas

Llevo ya una temporada dando vueltas a la imagen, el brillo, la superficialidad… Cuando la vida te pone en situaciones límite es cuando más claras ves las cosas; cuando se te trastoca todo, entonces toda la morralla cae, lo añadido y te vas quedando con lo que realmente importa, con aquello que si mirases la muerte de frente habrá merecido la pena.
Pienso en la superficialidad, el egoismo, el vivir de espaldas a tanto, de la inconsciencia sobre uno mismo y lo bien que cada día nos estamos desentendiendo de cualquier esfuerzo, de algo que suponga un paso más de lo establecido y lo medido por interés o comodidad.
La vida parece que no puede ser más dura pero de hecho te demuestra que lo puede ser. La “vuelta de tuerca” aparece de nuevo. Cuando parece que has alcanzado un punto donde ya crees haber conseguido cierta claridad, equilibrio, avance; resulta que algo vuelve a mover de sitio todo y una nueva vuelta comienza a darse que seguro te está llevando a una nueva evolución personal.
Si decides ser consciente de esto (porque de todo hay) son etapas de vaivén entre fracaso o mereció la pena, entre seguir siendo tú o dejar que otro tú nuevo, trabajado y cambiado por las nuevas circunstancias vaya apareciendo; quizás entre la angustia del presente que cada vez te dice menos y la mirada de recorrido histórica, personal, libre del aquí y ahora, que te sigue impulsando y creyendo en ese nuevo cambio que está a las puertas. Es esa vuelta de tuerca, traicionera por inesperada, pero que la vida es así, fogonazo y cambio en segundos, la que convulsiona todo, de nuevo.
Estos días en el Artium he visto una obra que eran 45.000 figuritas pequeñas de barro en una sala, de más menos la misma altura (un palmo), y que se ven desde el marco de la puerta, llenando toda la estancia.
El escultor les dió la pauta de crear un figura humana de barro en el mínimo tiempo posible. Impacta ver la sala entera llena de esas figuras, donde resaltan lo ojos y que te miran a ti. Es una sensación de escaparate pero a la inversa, ellos/as son los que te observan mirarlos, pasar por delante.
Y es que las vueltas de tuerca de la vida son procesos de libertad y lo que desde los antiguos en espiritualidad he escuchado de “desprendimiento”. Dos movimientos contrarios a la imagen y el apego. Pero esto es muy profundo, un camino muy personal e intrasferible (si se quiere y se opta) y se han dicho ¡tantas tonterías!…
Por que el fondo, cuando decimos superficialidad, egoismo, y todo lo dicho antes, el fondo es uno mismo, la lucha interna que se produce dentro antes que fuera…
Por que nuestra vida no puede ser reacción, inercia, respuesta inducida… algo pasa si es así. Desprenderse de esa necesidad para responder desde la libertad o se convierte en algo imposible dejar de ser esclavo y mucho más, desesclavizar.
En esa vuelta de tuerca por la que pasa la vida en algún momento, las cosas se clarifican, se “desprenden” y uno recuerda quién es, cómo es hasta a optar por su propio lugar. El mío, por pequeña espiritualidad subversiva, el experimentar y sentir la solidaridad con tantísimos que no llegan a ninguno de nuestros privilegios… y si se mira desde los límites de la vida, tocando la vida desde las últimas preguntas y situaciones límite … todavía todo eso se empequeñece, y se empequeñece, hasta tocar lo auténtico.
Creo que tengo que seguir tamizando, preferenciando y cada vez me estoy inclinando más o la vida ya me ha ido inclinando hacia lo insignificante, lo que no cuenta, lo que no se percibe, los excluidos, ese 80% del mundo que no existe o los borramos con facilidad pasmosa mientras nos llenamos de palabras y discursos que aplaudirían esas también 45000 figuras de barro.
Hay que vivir desde uno mismo, aceptando la vida tal como llega, no recriminado a nadie tus decisiones ni esperando que nadie cumpla tus expectativas o cubra tus necesidades. Pero no des nada por perdido optando en una apuesta sin condiciones, o la vida crece o creces tú; el fondo perdido es una ayuda para definirse, aclarar tus posturas hasta donde llegues y las circunstancias te permitan.
Entonces dejas de estar ante esas 45000 figuritas, al aire de cada una y de sus cadaunadas, a la vez que estás ahí sin que todo esto te limite y te impida ser tú, ser libre para decir, expresar y hacer sin exigir que se haga el camino por ti, por que ese le haces tú, de puntillas sobre ti misma, aprendiendo a amar, amarte y amar la vida… en cada tensión e intemperie, a vuelta de tuerca.
