El péndulo o La Historia de Amar en Libertad
Â

La vida nunca es lo que parece, hay que ir más allá, traspasarla, interiorizarla, sacarla el jugo y la luz con la que se acerca. Con una lectura no es suficiente: la del tú sin nada que ver con mi yo.
No hay nada que sea neutro al yo. Todo es relativo a nosotros si nos adentramos a descubrirnos y no huimos del reflejo que aparezca ante el espejo.
Se trata de un juego de pistas, de adivinanzas, jeroglifÃcos a descrifar complicados y escurridizos, y por supuesto, sin soluciones al dorso. El camino que recorre el amor es el mismo por el que deambula la espiritualidad y el gps es totalmente distinto de unos a otros, no sirven fórmulas únicas.
Nuestra tendencia es siempre a justificarnos, a buscar lo afÃn y perder el aporte tan valioso a nuestra vida del distinto, del contrario, del muy distante a nuestro caracter, sentir, pensar. Buscamos el mimetismo  en casi todo olvidando que los avances se dan por contrapuntos, el equilibrio de contrarios y al contrario, lo muy igual nos deja como estábamos, seguros de todo y confirmándonos de nuevo.
La espiritualidad hondamente vivida amplifica esa capacidad de ensancharse y retoca permanente lo extremos que pueden ir surgiendo en los vaivenes. Del todo a nada. Del solo yo al siempre ellos. La libertad no es algo estático, es un movimiento pendular y siempre a mayor amplitud de ángulo en su siguiente trayectoria de lado a lado o formando cÃrculo y unidad.
Estamos en permanente desequilibrio pero, ampliando conciencia sobre el proceso de crecimiento personal, siempre estamos también reequilibrándonos cada vez con más recorrido y perspectiva; de tal forma que pasamos de nuevo por los mismos puntos y nos parece que no ha habido avance, cuando en realidad, si conscientemente nos hemos propuesto avanzar en amor y libertad, es la altura que vamos alcanzando en cada nueva subida y bajada la que nos indica en qué punto estamos en esa evolución.
El reto está en creer en una misma contraviento y marea amigo o desconocida pero el vértigo se encuentra en conjugarlo en su justa medida con el aprendizaje mutuo, la no indiferencia, el no endurecerse ni saborear el amargor.
La Espiritualidad o la Historia de Amar en Libertad sólo tiene un final posible: la solución está sólo en ti, al alcance sólo de dos únicas  manos.
