Espiritualidad de la vida

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La Espiritualidad sin vida no existe. ¿Cómo puede hablarse de Espiritualidad descarnándose de la propia vida?. Sé que lo intentamos muchas veces tantas como nos seguimos engañando, teorizando, compitiendo, ganándonos sin querernos perder. Es por que es vida y vida de categorÃÂa por lo que es espiritual y es por que es espiritualidad humanÃsima por que es vida y vida extraordinaria. Muchos hombres y muchas mujeres asà lo conocieron y lo experimentaron y asà lo han dejado susurrado en la historia grande o anónima, da igual, igual de extraordinarios y extraordinarias.
A mi me bautizaron en casa, con agua de la fuente, agua corriente, en el grifo de la cocina, con las historia de todos y todas conmigo y la presencia de quien no hubiese podido estar sino hubiese sido como fue, asà de sencillo. Ahà radica el impulso más extraordinario de la espiritualidad de mi vida:
“Toda persona, todo lugar  es sagrado”
Es posibilidad, lugar, vida  digna sea como sea y viva lo que viva. Las  fisuras y los  escándalos vienen cuando el agua para ser agua debe servirse en bandeja de plata, llenar las pilas de lugares sagrados y certificar que han sido unos y no otros los propietarios de esta experiencia. La experiencia espiritual es libre y demasiado común para obviarla en lo que nos une. Se concreta desde la vida y es un marco sabio por el que transcurre en su diversidad, contradicciones y paradojas. Pero, por incompresible que parezca, sólo encuentra su sentido si gira hacia lo más vulnerable y trastoca todos nuestros planes. Ahà comienza el camino, desde la vida conmocionada, el por qué del agua, las bandejas, los ritos y las palabras. Un por qué y para qué  saldrá y saltará a  alta mar, en breve, mar adentro…
El interior, el verdadero, no se queda a las puertas, amarrado a seguridades o perfecciones sin superar las pruebas de algodón de solidaridad y compasión hasta el rincón, pueblo y existencia más pequeña y desconocida. Aquà los lÃmites, las fronteras, dan igual; sentir la humanidad se ensancha más allá de la razón y lo concreto. Son caminos del corazón y acción, del ser y estar, del dejarse y comprometerse dÃa a dÃa; Espiritualidad es vida vivida con mayúsculas desde lo que acontece y se asoma aparentemente insignificante en cada paso de nuestra vida, en el poco a poco.
Es antetodo y primeramente, en su primer movimiento, Fluir. Sumarse al flujo rojo  de vida sin posibilidad de aguarse ni seguir la dirección de la corriente; somos algo más.
Rescatar esta memoria olvidada es el primer paso, la vida anterior a nuestro nacimiento; con nosotras ya viene una historia colectiva. Volver a esa consciencia de que estamos recogiendo frutos que otros sembraron, beneficiándonos de esfuerzos que otras sudaron y recorriendo caminos que otros trillaron, en la “tierra” que acabamos de heredar, es tarea para vivirse de paso y a cuerpo entero.
Habrá más que mirar de luces y sombras de las que nos hacemos ya únicos responsables. Saldrá al paso nuestra identidad que se completa con nombres de nombres de otros nombres que nos han creado como somos, lo que somos. … raÃces de nuestra vida…Y las del mundo: luchas que no luché, avances que no impulsé, pasos que no me atrevÃ; violencia que no generé, historias que no estaba para concluir, destrozos de la vida que no provoqué y nacà teniéndolo todo, a la espera y pendiente de hacerlo ya mÃo y colaborar en algo más, unido a mi para siempre.
La vida abriéndose es Espiritualidad “hasta el confÃn del mar, hasta lo profundo de la tierra, es infinita la cuenta”. Encarnada en la vida desde el principio sabemos cómo comienza, por caminos muy distintos y valiosos, por únicos e irrepetibles, pero sin saber nunca cúal va a ser, sorprendentemente, siempre, su último panorámico final de una simple e increible gota de agua corriente.
